Ponerse el traje de endermología puede causar problemas, especialmente cuando vas a la sesión por primera vez. Lee cómo hacerlo correctamente para no estresarte durante tu visita.
¿Cómo vestirse con el traje de endermología?
Los trajes de endermología se ponen de forma similar a unas medias o a un mono ajustado. Comienza introduciendo las piernas por las aberturas correspondientes y luego tira lentamente del material hacia arriba hasta que cubra todas las piernas, las caderas, el abdomen y, a menudo, también los brazos. Antes de comenzar el tratamiento, asegúrate de que la prenda se ajusta bien a la cintura y a los hombros, sin formar arrugas ni pliegues. Algunos trajes de endermología tienen cierres en los hombros o en la espalda que ayudan a un mejor ajuste. Si tu traje tiene este accesorio, pide ayuda para cerrarlo si te resulta difícil hacerlo por tu cuenta. Una vez puesto el traje, muévete un poco para comprobar que no limita tus movimientos y que te sientes cómoda con él.
Consejos al ponerse el traje de endermología
Para que la colocación del traje sea fluida y exitosa, sigue estas reglas:
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- Ajuste: El traje de endermología debe estar bien ajustado, pero no demasiado apretado. Es importante que permita el movimiento libre durante el tratamiento.
- Ropa interior: Antes de ponerse el traje, se recomienda usar ropa interior desechable o tu propia ropa interior, siempre que sea cómoda y no restrinja el movimiento.
- Joyas: Asegúrate de quitarte todas las joyas, como anillos, pulseras o pendientes, que podrían engancharse en el material y dañarlo.
- Preparación de la piel: Dado que el traje es muy ceñido, conviene ducharse antes de ponérselo y no aplicar cremas ni lociones.
- Posición: Si tienes problemas de equilibrio o dificultades para ponerte el traje de pie, intenta sentarte en una silla.
- Universalidad: Las mismas reglas se aplican tanto a los trajes de mujer como a los de hombre.
¿Sigues teniendo dificultades para ponerte el traje tú sola? No dudes en pedir ayuda a tu acompañante o a un empleado de la clínica. A veces, un par de manos extra puede facilitar mucho el proceso. Las esteticistas, por lo general, no tienen inconveniente en ayudar a sus clientes mientras se cambian.
